Tuesday, July 05, 2005

Antecedentes históricos del modelo.

A propósito de los enfoques de pobreza.

“Y mientras -triste es decirlo-, más difícil es la condición social, más alejado se está de todo, sin embargo tenemos nuevas posibilidades que se están abriendo, esto debe ser considerado como algo importante ya que ¿por qué si tenemos un acuerdo de libre comercio no vamos a poder exportar esto que yo hago para otra parte?.., ¿por qué lo digo? Porque en el fondo algo tan abstracto como decir “vamos a hacer acuerdos de libre comercio para exportar e intercambiar con el mundo”..., y uno piensa que ésto sólo se refiere a las grandes empresas, bueno, también pueden ser cosas muy modestas”.

Presidente Lagos 03.04.05/ Plataforma Tecnológica SiiS Chile Solidario/
Módulo de gestión/ Discursos.



Aunque complejo -y por ende dotado de múltiples posibilidades de enfoque-, este tema que recoge y presenta al diálogo opiniones recogidas en diversos documentos y conversaciones con los equipos de trabajo en Mideplan, pretende dar cuenta de los profundos y veloces cambios societales que han ocurrido en las dos últimas décadas con la internacionalización definitiva de la economía y las comunicaciones -loque se ha dado en llamar el tránsito entre la "sociedad industrial" y la "sociedad informacional"- y desembocar en la propuesta de criterios conceptuales resignificados, que permitan describir, comprender y modificar adecuadamente, esta nueva realidad. En síntesis digamos que las variables que definen sus categorías no son las mismas, el criterio material y tangible de la primera, se disuelve en los flujos de relaciones cognitivas de la segunda. Nuestro sujeto social resignificado, sin duda se ubica en la encrucijada de un mar de posibilidades que deben ser exploradas.


B. Rowntree, es el primero en establecer la pobreza en función de los ingresos. Ello ocurre en York, Inglaterra, a fines del XIXs. (Serie Políticas Sociales y Pobreza, Vol. I. División social, Dpto. Desarrollo de Políticas Sociales). Esto sin duda que no es menor en cuanto significación por cuanto se produce en los momentos en que con la consolidación definitiva del modelo capitalista industrial en Inglaterra, empieza a haber una masa permanente de desocupados que se arrastraban de manera intermitente desde el siglo XVI, es decir, desde que se sientan las bases de dicho modo de producción. Alguna conclusión habríamos de tirar de ello, por cuanto estaríamos dejando la sociedad industrial, para entrar en la sociedad informacional...

Un enfoque que incorporara la visión histórica de las ciencias sociales (particularmente antropología y sociología), indicaría que la pobreza, está determinada por las concepciones culturales con que cada sociedad se percibe a si misma. La pobreza como tal (es decir: como la concebimos), solo es coherente con la forma de producción y acumulación de la riqueza que corresponde a la formación económica social desde la cual la consideramos. Incluso, dentro de una misma sociedad habrá formas diferentes de concebir la pobreza y valorar sus condiciones. Por ejemplo, las "ordenes de pobreza"(franciscanos, dominicos, benedictinos) entre nosotros y desde el siglo doce en adelante, han rescatado el principo vigente desde el inicio de la religión cristiana, que acerca al pobre en bienes materiales a una mayor riqueza en espíritu. Este fenómeno -consignemos al pasar-, está presente en casi todas las religiones. De la misma manera, una sociedad cuya cosmovisión está plenamente orientada hacia los fenómenos naturales, como la de nuestros pueblos originarios, valorará en mucho menor medida los bienes aparentes que implica el "control" o uso productivo de la misma.

Antes de la emergencia y constitución del capitalismo, en Europa -salvedad hecha de los períodos de guerra y hambrunas, que de tanto en tanto la asolaron-, los desposeídos eran absorbidos por el resto de la sociedad, que tenía formas específicas de permitirles la supervivencia, tales como los terrenos de propiedad comunal que existían en todos lados durante el feudalismo, o los graneros públicos que se mantenían con el aporte de la misma gente a los faraones en Egipto. En la forma productiva esclavista (Grecia, Roma) de manera mucho más palmaria, se hacía un deber del propietario de los esclavos la adecuada mantención de su existencia, a riesgo de perder la riqueza que su posesión otorgaba.

En este sentido, puede ser importante considerar el caso de la educación, en cuanto a los cambios de paradigma que señalo, porque es cierto que la educación formal, es uno de los elementos de la sociedad informacional, pero nos equivocaríamos ciertamente si creyéramos que los nuevos escenarios cognitivos se reducen a la educación formal, tal como ella se viene practicando desde la revolución francesa y particularmente desde el siflo XIX. De hecho y precisamente, las investigaciones acyuales indican que las nuevas características de la educación (incluso superior!..), encuentran sus momentos mas importantes en los momentos informales que se generan y no en las aulas y momentos estructurados (Informe Boyer, sobre la Educación Superior. USA 2002; E.Todd, La ilusión económica. Paris, 2000).

Se trata ahora no de transmitir un saber, sino de construir uno y ello también vulnera el principio de autoridad sobre el cual se articula el sistema industrial. Dicho de otra manera, imaginemos que para definir la pobreza o la riqueza de un determinado grupo humano, consideramos la red de relaciones que tiene y que clasificamos estas de acuerdo a una tipología que establezca valores diferenciales, tales como: densidad e intensidad de las relaciones, riqueza de las redes en tanto diversificación (de personas y temática), que se considere la movilidad de los sujetos dentro de un período determinado y se le otorguen asimismo valores, etc. Resulta bastante probable, que en muchos de los casos considerados, encontráramos que entre los sectores más desposeídos hay resultados mejores que entre los que de acuerdo a los criterios de clasificación anteriores solo establecían situaciones desfavorecidas. Esto es significativo: los criterios que responden a la sociedad industrial, no necesariamente son los mismos que corresponden a una sociedad informacional.

En el primer considerando, -el de Rowntree-, la pobreza remitía directamente a lo que llamaríamos la indigencia hoy en día, es decir, a un nivel de ingresos monetarios que está por debajo de la línea de la subsistencia, o pobreza absoluta. Este método y los que comprenden la identificación de la variable de acuerdo al criterio de las condiciones económicas y más exactamente, a los ingresos monetarios, ha permitido una rápida y fácil identificación de quienes se encuentran en tal posición, posibilitando las comparaciones entre grupos y según intervalos de tiempo. “Dicho enfoque genera el método de ingreso o método indirecto”, que “mide los niveles de vida con referencia a una línea de pobreza que expresa el costo de una canasta mínima de satisfactores de necesidades básicas o necesidades mínimas nutricionales de la población... a dicha canasta, se suma el valor estimado de los recursos requeridos por los hogares para satisfacer el conjunto de las necesidades básicas no alimenticias”.

Por lo tanto, las categorías y los instrumentos que definen y clasifican la pobreza, según el modelo más clásico –que es el que aún está en uso entre nosotros-, proviene de los momentos de consolidación de un modo de producción en su fase industrial, que ya no sería de nuestros días la misma. El tránsito entre la sociedad industrial y la sociedad informacional, requiere que modifiquemos los criterios de análisis. De lo contrario o bien negamos estar en la sociedad de la información (cuestión casi indefendible), o bien aplicamos categorías que ya no explican la realidad. Así por ejemplo, debiéramos ser capaces de generar instrumentos que midieran la conectividad y las interrelaciones. Ello por cierto, no puede reducirse a la categoría de conexión a Internet, sino que se refiere a las redes sociales. Al hacerlo, encontraríamos por ejemplo, que los puntajes otorgados, habrían de considerar los grados de riqueza (complejidad) que tiene un conjunto de relaciones sociales y que así, un puntaje que indicaría “mayor densidad psicológica” o redes relacionales más complejas y de mayor intensidad, tienen aquellos que provinieren de una cultura diferente a aquella en la cual se están desenvolviendo. En este caso, por cierto, los puntajes serían más altos para los pueblos originarios. Estas mediciones –y sus resultados- irían así en el sentido de otorgar valor diferencial positivo a los afectados por situaciones de exclusión y relegamiento. No recibirían así “subsidios” por ser pobres, sino “bonos de desarrollo”, etc.

A este enfoque primario basado en la concepción de “carencias materiales expresadas monetariamente” y que define los mínimos en función de categorías en última instancia biológicas, se ha sumado otro que considera que las necesidades no corresponden al ámbito de la fisiología, sino al de la cultura. Si el criterio anterior daba origen al concepto de la pobreza absoluta, este da origen al de pobreza relativa. Acá se incorpora el criterio de “bienestar”, que más allá de los límites de la subsistencia, da cuenta de lo que una sociedad (o cultura...) determinada, considera que es mínimamente aceptable. Este último enfoque sería más contemporáneo y propio de sociedades desarrolladas, es decir, que efectivamente hubieran superado los niveles de subsistencia de su población. De la misma manera, el enfoque de pobreza relativa, se asimila mejor con el de desigualdad, que con el de pobreza. En este momento, se incorporan también enfoques que tienden a incorporar variables vinculadas a componentes psico-sociales de la pobreza. Desde esta perspectiva, habría que considerar factores tales como las necesidades de afecto, participación, creatividad, identidad, libertad, medio ambiente y otros. En efecto, se trata de factores exógeno, como las condiciones macroeconómicas, el mercado de trabajo, la disponibilidad de servicios, educación, salud, las inversiones en infraestructura, la explotación de los recursos naturales, el régimen de propiedad, la legislación y el sentido, prioridades y características de las políticas públicas, por una parte y de factores endógenos que consideran las cualidades de las personas, familias, grupos y comunidades, así como las conductas y acciones, el esfuerzo y la responsabilidad que despliegan para superar la situación. Estas cualidades, se considera, constituyen las condiciones esenciales para generar procesos sustentables de superación.

Podríamos de la suerte, establecer una dinámica histórica de tratamiento del enfoque, que avanza desde una “material” hacia una “espiritual”. O si lo preferimos, de una económica hacia una social. En nuestro caso, se pasa de la pobreza absoluta a la pobreza relativa y de allí a la noción de bienestar, en diferentes categorías significantes que hay que construir en conjunto. En definitiva lo que hay aquí, es el peso de un enfoque centrado en la biología, el soma, lo concreto, la materia, la sociedad industrial, la estratificación social, a uno que se centra en la cultura, los procesos cognitivos, las relaciones, la sociedad informacional, la transformación integradora. Ciertamente que esta tesis es coherente con aquella visión que señala que si la era industrial era la de los stocks, las jerarquías, la estabilidad, nuestra era informacional es la de los flujos, el movimiento imprevisible, la variabilidad y el cambio dentro del cambio.

A partir del agotamiento de los criterios de ingreso, así como de la conciencia creciente que el fenómeno es multicausal, se acepta la necesidad de enriquecer el análisis y tratamiento del fenómeno, “explorando nuevas dimensiones de la pobreza, ligadas a factores de tipo sociocultural, socio psicológico, comunicacionales, históricos”, como los desafíos actuales que enfrenta al respecto la producción del conocimiento y las estrategias de intervención. Ello por cierto supone también “expandir las clásicas fronteras disciplinarias y contribuir desde lo transdisciplinario a la generación de estrategias pertinentes e integradoras”.

De tal manera parece apropiado señalar que una serie de “nuevos enfoques” para abordar el tema de la pobreza, inscritos dentro de esta línea de desarrollo, se están produciendo, así formarían parte de este proceso tendencial, cada vez más importante, los enfoques del Desarrollo Humano, del Capital Social, los de Exclusión social y políticas sociales incluyentes, la Vulnerabilidad, protección social y manejo social del riesgo y aquellos de Derecho al desarrollo.
Estos enfoques encuentran en nuestro caso, una razón concreta para ser considerados: en efecto, la ficha CAS, con el modelo de “estratificación”, no permiten un seguimiento adecuado, ellas hacen por así decirlo, una fotografía, dónde nos es necesaria una película... las modificaciones de la realidad de los sujetos considerados no aparecen –eventualmente-, sino hasta que se vuelva a levantar la información en el plazo de dos años...

1 Comments:

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